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Endesa - Luz, gas, personas

Cinco consejos para ahorrar luz tras las vacaciones

Publicado el 7 Enero 2018
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La vida esta llena de cuestas que dejan tu cuenta corriente vacía, pero la de enero es una de las más escarpadas. No te vengas abajo. Te enseñamos a pegarle un mordisco a tu factura eléctrica. 

Si has vuelto de las Navidades con los bolsillos rotos, significa que te lo has pasado bien. Pero la economía no perdona y ya está aquí la rutina con todos sus gastos.

Enero puede hacerse cuesta arriba si no tienes un plan para afrontar todos los recibos que te van a llegar de manera regular (renovar un seguro, lo que gastas en móvil) o por sorpresa (una avería en el coche). Y por supuesto la factura de la luz, que llegará con puntualidad cada mes.

No podemos evitar que consumas MB de tu tarifa de datos como si no hubiese mañana, ni tampoco impedir a los municipales que te multen si la lías. Pero vamos a enseñarte a pegarle un mordisco a tu factura eléctrica para que la cuesta no te cueste tanto.

1. Acaba con los vampiros que te chupan los kWh

Nadie los ve, pero están ahí. Vampiros a los que estás subvencionando con tu factura. Electrodomésticos que, en teoría, no están gastando electricidad. En la práctica sí, y más de la que crees. Cuando no estás en casa, por la noche mientras duermes, cuando estuviste de vacaciones… ellos siguen chupando kWh y engordando tu factura.

Hasta el 10% de tu consumo podría deberse a estos vampiros a los que no se ahuyenta con ajo. La receta para acabar con ellos es apagarlos. Pero apagarlos de verdad, sin stand by, desenchufándolos.

La tele apagada con el pilotito rojo, el portátil cerrado pero con una luz parpadeante, la minicadena con un LED para dar la hora que nunca miras… Si vas sumando te pueden salir unos 3.500 kWh al año, unos 52 euros que has donado voluntariamente a la mala causa del derroche puro y duro.

2. El jersey y la manta son tus mejores amigos

Te comprendemos. Con este frío te dan ganas de encerrarte en casa y darle caña a la calefacción. Antes de hacerlo, valora estos tres argumentos:

  • tu armario está lleno de jerseys y mantas que te abrazan y te abrigan.
  • cada grado que subas la temperatura de tu casa supone consumir en torno a un 7% más.
  • una casa demasiado caliente reseca el ambiente, favorece los catarros… y es un bofetón en la cara del medio ambiente.

Una temperatura de 20 grados es suficiente para estar a gusto en casa

3. La nevera es mucho más importante de lo que crees

No le haces mucho caso a tu frigorífico, salvo cuando está vacío para bajar al supermercado y llenarlo. La importancia de la nevera está clara: está siempre encendida, siempre consumiendo y no puedes permitirte desenchufarla (a menos que te cojas unas largas vacaciones).

Aquí la tecnología pesa: un modelo recién comprado es hasta un 40% más eficaz consumiendo energía que uno de hace 10 años. No te vamos a decir que te compres un frigo nuevo así por las buenas (aunque a la larga ahorras), pero te vamos a dar una lista de cosas que haces y que te están costando dinero:

  • Alimentos calientes: al meterlos en el frigo obligas al motor a redoblar esfuerzos, lo que equivale a más consumo y una factura eléctrica más elevada.
  • Puerta abierta: llegas de la compra y te la dejas abierta varios minutos mientras te aclaras con las bolsas. Una nevera que pierde frío te cuesta más dinero que una que se abre y cierra solo cuando es necesario.
  • La nevera pegando al horno: cada uno tiene que jugar con el espacio que tiene en su cocina, pero en la medida de lo posible evita como sea que la nevera esté muy cerca del horno, el lavavajillas o la lavadora. Son fuentes de calor que combaten la labor de tu frigorífico.

4. Cada vez que pones una lavadora semivacía, muere un gatito

La lavadora se pone llena, con el tambor al completo, y a una temperatura de entre 40 y 60 grados. Lo va a notar tu factura, con ahorros de hasta el 40% en el consumo.

Lo va a notar el planeta, ya que además de luz ahorrarás agua.

5. No todo es consumir menos: el precio del kWh pesa

Los cuatro consejos anteriores son una cuestión de decencia, de ser conscientes de que despilfarrar energía es malo. Sin excusas. Pero si nos centramos en tu factura eléctrica, en que te cueste poco, hay que tener en cuenta que al final una buena parte de lo que vas a pagar es el resultado de multiplicar los kWh que has consumido por el precio del kWh.

¿Y cuánto cuesta el kWh? Esa es la cuestión. No existe un precio único, sino que depende de la tarifa que tengas.

Hay algunas con precios que varían según la hora del día. Y si no quieres complicarte la vida ni andar pendiente del reloj, hay otras con un precio fijo. Sin sustos: consumas cuando consumas, pagarás lo mismo.

Si eres de los que hacen las cosas por Internet (no recuerdas la última vez que hiciste un trámite en persona), One Luz te encaja como tarifa. El kWh siempre cuesta lo mismo… y cuesta muy poco. One Luz tiene el mejor precio online de Endesa, tan bajo que no tiene sentido aplicar descuentos ni regalar colchonetas hinchables. Se vende sola.

Sin compromiso de permanencia: te vas cuando quieres. 

Abandona la oscuridad, pásate a la (One)Luz

Con OneLuz te ofrecemos el suplemento InfoEnergía, un servicio gratuito con el que podrás tener toda la información y asesoramiento que necesitas sobre tu consumo eléctrico.

Por cierto, ¿hemos dicho que no tiene compromiso de permanencia? ¿Sí? ¿Dos veces? Ok, vale.

Con una buena tarifa que se ajuste a tus hábitos y un poco de cuidado en tus quehaceres energéticos diarios lograrás ahorrar un buen pico todos los meses. Un dinero que a buen seguro será capaz de llevarte el próximo verano a ese lugar al que siempre has deseado viajar.

Para ahorrar en tu factura tienes que consumir menos kWh y pagar menos por cada kWh que consumas