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Endesa - Luz, gas, personas

Los bebés y la luz: todo lo que debes saber

Publicado el 27 mayo 2019

Cuando llega un bebé, la vida cambia. También nuestra relación con la luz. ¿Puede tomar el sol? ¿Su habitación tiene que estar iluminada por la noche? ¿Qué es la ictericia? Te damos todas las respuestas.

Los recién nacidos tienen una relación importante con la luz solar, que influye de manera decisiva en su desarrollo. Demasiado sol les resulta perjudicial, al igual que demasiado poco, y al ser bebés sus parámetros son diferentes a los nuestros. 

La ictericia en bebés 

No es infrecuente que algunos recién nacidos muestren una piel amarillenta. Es la ictericia neonatal, un fenómeno relacionado con la acumulación de bilirrubina en la sangre debido a que su hígado es demasiado inmaduro como para eliminarla.

Esta patología no suele entrañar gravedad, pero el pediatra deberá examinar y evaluar caso por caso. Generalmente, la ictericia neonatal suele desaparecer sola, pero en muchas ocasiones se indica a los padres que expongan con precaución a los niños a la luz solar, ya que es muy beneficioso para superar rápidamente estos problemas.

Un buen método es colocar la cuna o hamaquita del bebé junto a una ventana durante el día. No es necesario que sea un día despejado, ya que también estarán expuestos en un día nuboso o gris. Es recomendable vestirlos con ropa que deje sus brazos o piernas descubiertos, siempre vigilando la temperatura de la habitación para que no se deshidrate.

El tiempo de exposición debe estar limitado y controlado. Entre 7 y 10 minutos al día es lo ideal, aunque dependiendo de la cantidad de sol que penetre por la ventana. Es bueno cambiar al bebé de posición a lo largo de la exposición para que sea uniforme. No obstante, consulta con tu pediatra para saber si este método es conveniente para tu pequeño en concreto.

La ictericia en bebés suele remediarse si se les pone al sol entre 7 y 10 minutos al día.

¿Pueden tomar el sol los bebés?

De manera general, los pediatras no recomiendan exponer directamente al sol a un bebé durante sus primeros meses de vida. Dependiendo del bebé (fundamentalmente de su tono de piel), pueden sugerir que se le lleve a la playa antes de las 11 de la mañana o a última hora de la tarde, los momentos en los que el sol pega con menor intensidad.

La piel de los niños, en concreto la de los lactantes, es muy sensible al sol. Los pequeños, especialmente los de piel más clara, se queman con facilidad y pueden llegar a deshidratarse. Estar bajo la sombrilla no los libra de recibir radiación solar, ya que se refleja o se filtra a través de la sombrilla.

Respecto a las cremas solares, no deben aplicarse nunca en menores de 6 meses. La manera de protegerlos es con ropa, gorros, sombreros o sombrillas (insistimos: estas medidas no son del todo efectivas ya que siempre se filtra parte de la radiación). 

Entre los 6 meses y los 3 años, los filtros solares de tipo mineral son los indicados. Tu farmacéutico podrá asesorarte sobre el tipo de crema solar que cumple estos requisitos.

Los ojos de los bebés y la luz solar

La radiación solar no solo perjudica la piel de los bebés, sus ojos también son muy sensibles. Su cristalino permite el paso del 90% de la radiación UVA y el 50% de la UVB, según los expertos.

Para protegerlos en días soleados en la playa, la montaña, el campo o la nieve, hay que usar prendas como gorros o sombreros, viseras y sombrillas. Otra opción son gafas de sol especiales para niños. A la hora de elegir hay que tener en cuenta que deben ser homologadas. Para ello, consulta en tu óptica, donde los profesionales te asesorarán sobre el modelo adecuado para el pequeño, siempre con el sello de CE.

Nunca hay que poner crema solar a niños menores de 6 meses.

La luz para dormir: ¿es necesaria?

Los pediatras aconsejan que los niños duerman con la luz de su habitación apagada. Eso no implica que no puedan tener una pequeña luz o que no se pueda dejar encendida la luz de una estancia contigua.

La idea es reproducir las rutinas de un día: mantener una luz suave durante las horas diurnas y apagar la luz en las nocturnas. Así los pequeños se van habituando poco a poco a los ciclos naturales. Con la oscuridad, el cuerpo humano segrega melatonina, la hormona que ayuda a regular el sueño. Si mantienes la luz principal encendida, su organismo no se acostumbrará a liberar esta hormona y podría llegar a generar problemas de sueño, así como de visión.

La iluminación del cuarto del bebé

Es recomendable que la habitación donde esté el bebé tenga luz natural y buena ventilación. Unas cortinas o persianas nos ayudarán a regular la cantidad de luz para que no resulte molesta o dañina al pequeño. 

Respecto a la luz artificial, se aconseja que sea regulable, para crear ambientes de iluminación tenues que impriman tranquilidad. Asimismo, la luz cálida es la más indicada para estos espacios.

Solo por motivos de seguridad, las luces LED son aconsejables para bebés, ya que cuando empiezan a dar sus primeros pasos es fundamental que no tropiecen con cables o lámparas de pie.

No está de más recordar que existen dispositivos para cubrir los enchufes y evitar calambres.

Estimulación temprana con luz

La luz es muy significativa para los niños, que perciben sus cambios con gran sensibilidad.  A medida que van creciendo van entendiendo y acostumbrándose a esos cambios y a incluirlos como parte de su rutina.

Por ello, estimularlos con luz ayuda a despertar sus sentidos y conectarlos con el mundo que los rodea. Entre los 3 y los 6 meses de edad se recomienda empezar con algo sencillo, como apagar y encender la luz, como si fuese un juego.

A partir de los 6 meses es momento de descubrir el mundo y la curiosidad de los niños se dispara por lo que toca introducir juguetes con luz. También se puede jugar a las sombras chinas o con una linterna en una habitación en penumbra.

A partir de los 10 meses son capaces de accionar dispositivos sencillos como botones, así que se le pueden ofrecer juguetes un poco más complejos.

Jugar con las luces despierta los sentidos de los niños y les ayuda a conectar con el mundo.