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Endesa - Luz, gas, personas

Cómo ser más productivo en el trabajo

Publicado el 30 septiembre 2019

¿Es posible rendir más esforzándote menos? Dedicar menos horas y aun así conseguir mejores resultados no es una utopía. Depende solo de cómo gestionas tu energía personal. Si eres eficiente, eres productivo.

La productividad es uno de los retos más importantes para nuestra sociedad. De hecho, a la economía española se le achaca ser poco productiva. Un salto en la productividad podría mejorar todas las perspectivas. A nivel personal, la productividad también te puede cambiar la vida.

Ser productivo es conquistar más objetivos sin tener que invertir más tiempo, sin tener que esforzarse. Si lo logras, tu productividad sube. Y si lo haces reduciendo el tiempo o el esfuerzo… tu productividad se multiplica.

La productividad camina de la mano de la eficiencia, que es conseguir el mejor resultado con los menores recursos posibles. Si sabes gestionar tu energía personal, serás más eficiente y serás más productivo.

Hablamos con tres profesionales que han aplicado a su vida diaria algunas de las últimas recetas de productividad personal.

Trabajar mejor no es trabajar más

Con tus esfuerzos ocurre como con los kWh de electricidad que gastas en tu casa. No se trata de apagarlo todo y volver a las velas. Eso no es eficiente porque renuncias a tus objetivos en lugar de intentar alcanzarlos. Lo que es eficiente, por ejemplo, es poder usar a voluntad todos tus electrodomésticos pero no pagar por ello en determinadas horas.

En el trabajo ocurre igual. Ser más productivo no es quedarse en la oficina hasta que no queda nadie. De hecho, eso es ser menos productivo y menos eficiente: tal vez consigas tus objetivos, sí, pero a costa de invertir muchísimos más recursos (horas, esfuerzo, vida).

Quedarse más horas en la oficina para conseguir lo mismo es ser menos productivo y menos eficiente

Hemos hablado con tres profesionales para que nos expliquen de qué forma consiguen ser más productivos en el trabajo. Su situación laboral y personal es distinta, pero sus desafíos son muy parecidos.

Julia y María, ambas freelance, desarrollan parte de su labor en un espacio de coworking. Llegaron a él por motivos diferentes, pero coinciden al afirmar que el hecho de estar rodeadas de otros profesionales les ayuda a ser más productivas.

El caso de Gonzalo es muy distinto. Compagina dos labores, una como autónomo y otra como trabajador por cuenta ajena.

El coworking que enriquece 

Julia, periodista y copywriter, lleva tres años como redactora freelance. Afirma que trabaja bien en casa pero desde hace seis meses acude de manera puntual a un espacio de coworking para evitar que le “pase factura estar tantas horas aislada”.

“Conocer profesionales de otros sectores es muy enriquecedor. Además de intercambiar ideas, formas de trabajo y preocupaciones, es fácil que surjan oportunidades de colaboración”, comenta Julia. ”El ambiente que hay también influye positivamente en tu propia eficiencia”.

Julia reconoce que en este espacio de trabajo es más productiva que cuando escribe desde casa ya que “apenas hay interrupciones” y además puede condensar su labor en “varias horas seguidas”. El lugar está especialmente diseñado para ello.

Sobre los trucos que emplea para aumentar su rendimiento, Julia lo tiene muy claro:

  • Espacio dedicado y delimitado: “si trabajas desde casa debes disponer de un espacio propio que solo se utilice para ese fin”. De esta forma evita las distracciones.
  • Hacer tareas en lugar de hacer horas: fijar un número determinado de tareas por día y establecer un tiempo para cada una de ellas también le ayuda a rendir más en su trabajo. “En mi opinión es un método mucho más productivo que marcarse un horario de trabajo rígido”.
  • Ambiente cuidado: para Julia una de las claves es la música. “Para mí es fundamental trabajar con ella”.

La conciliación familiar y laboral es otro de los temas que más preocupa. Para Julia el hecho de ser autónoma le da una ventaja que no tienen las personas asalariadas: gestionar su propio tiempo, su propia energía. “Mi familia y amigos viven lejos. Si trabajara para otra empresa no podría ir a verlos tan a menudo como hago ahora”.

“Los trabajadores por cuenta ajena se encuentran totalmente sujetos a un horario que les ocupa la gran parte de su día. A ello súmale los desplazamientos de casa al trabajo y unas vacaciones que muchas veces no pueden elegir. Al final, les quedan unas dos horas para disfrutar de su tiempo libre, pero son dos horas en las que prima el descanso y la necesidad de terminar tareas domésticas o familiares”, afirma. 

De esta forma, la calidad de la vida personal se ve seriamente afectada. Muchas empresas se han dado cuenta de ello y ya están estableciendo en sus centros programas que permiten la flexibilidad laboral de sus empleados.

Pero a pesar de estos inconvenientes, Julia admite que ellos pueden separar mucho mejor las dos facetas de su vida. “Los autónomos podemos adaptar nuestros horarios y nuestros días de vacaciones a lo que sea más cómodo, pero a cambio solemos fluir de una parcela a otra demasiado a menudo, muchas veces sin darnos cuenta”.

Muchas empresas empiezan a conceder a sus asalariados las ventajas de la flexibilidad laboral que se han demostrado valiosas en los autónomos

Tu tiempo es tu mayor energía: gestiónalo

María lleva cinco años desarrollando su labor profesional en un espacio de coworking. Su llegada a él tuvo que ver con muchos motivos, entre ellos, la necesidad de separar su vida laboral de la familiar. “Tengo niños pequeños y es difícil trabajar desde casa. Además, me gusta llegar a ella y desconectar. No quiero relacionar mi hogar con la carga de trabajo”, afirma.

Esta escritora, dedicada a hacer contenidos para otros como storyteller y copywriter, asegura que los freelance a veces se pueden llegar a sentir “solos e incomprendidos”. Algo que no sucede en un coworking ya que “el hecho de estar rodeado de más profesionales genera una energía de equipo que se respira en el ambiente”.

Pero para María hay más ventajas: poder compartir gastos, establecer sinergias con otros profesionales o acceder a información relevante sobre cursos, formaciones o eventos que pueden ser relevantes para la actividad que se desempeña.

Además, admite que desde que está trabajando en este espacio ha aumentado su productividad. “En casa te entretienes con cualquier cosa y no haces ni la mitad”.

¿Y cuáles son sus trucos para aumentar su rendimiento? 

  • Levantarse dos horas antes que sus hijos.
  • Planificar las tareas del día siguiente al terminar el día.
  • Trabajar siempre por bloques de tiempo, de manera racional.
  • Hacer deporte a diario: “me abre la mente y me da claridad. Es cuando se me ocurren las mejores ideas”.

En cuanto a las ventajas que tiene ser autónomo, María afirma que la conciliación es una de ellas. “A mí me da libertad ya que gestiono el tiempo según mis necesidades y las de mi familia”. Además, asegura que desde que es freelance es más productiva que cuando trabajaba por cuenta ajena.

Sin embargo, reconoce que ser asalariado también tiene su parte positiva: cobrar un sueldo al final de mes. “No hay tanta inestabilidad económica ni vives en la incertidumbre”, admite.

Además de todos estos beneficios, trabajar en un espacio compartido supone un importante ahorro energético. Si cada uno de los profesionales tuviera su propio local, los gastos a afrontar de forma individual serían elevados. Si a esto le sumamos que existen tarifas eléctricas para emprendedores en las que decides cuándo y cómo ahorrar, la ecuación está completa.

La eficiencia energética se conjuga a menudo con la productividad personal y las nuevas formas de organizar el trabajo

La pluriactividad: ¿bendición o condena?

Gonzalo, fontanero y electricista de profesión, compagina desde hace unos meses su trabajo como asalariado con el de autónomo. Al igual que Julia y Cristina tiene que organizarse para mantener su productividad.

En su caso el mayor riesgo es dedicar demasiadas horas para no conseguir tantos resultados. Cada hora poco provechosa le resta productividad, y reconoce que no puede “perder el tiempo” en nada que no sea importante.

Ser productivo no significa trabajar poco. Tampoco significa trabajar mucho. Todo está en relación con lo que se consigue. Una hora bien aprovechada puede rendir lo mismo que ocho horas plomizas y sin motivación.

El truco de Gonzalo no es un gran ejemplo de productividad, ya que consiste en restarle horas al descanso. “Ahora que también soy autónomo tengo menos tiempo que nunca, con lo que me resulta bastante difícil conciliar mi vida laboral con la personal”. Aprovecha la hora de la comida y parte de la noche para adelantar algún trabajo y así poder pasar más tiempo con su hijo.

Admite que si solo fuera autónomo podría compaginar mejor su vida profesional con la familiar.  Y además afirma sentirse “mucho más cómodo” trabajando para él mismo, “aunque reconozco que a nivel de productividad apenas noto diferencia entre un empleo y otro”. “La responsabilidad es la misma trabajando para otro que para ti mismo”.

Gonzalo cree que el rendimiento laboral en un trabajo por cuenta ajena depende en buena medida de cómo sea la persona que lo ha contratado. “Hay veces en las que todo sería mucho más fácil si los jefes se dieran cuenta de las ventajas que tiene trabajar por turnos y no con horarios partidos. Nuestra calidad de vida como trabajadores tiene mucho que ver con la forma de organizar la jornada de trabajo”.

Ser productivo no es trabajar poco o trabajar mucho. Ser productivo es intentar conseguir lo máximo con lo mínimo