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Endesa - Luz, gas, personas

¿Qué potencia eléctrica contratar en mi casa?

Publicado el 15 abril 2019

Pasarse de potencia eléctrica es un gasto innecesario, pero quedarse corto significa no poder hacer tu vida. Cuidado con solicitar un cambio de potencia sin la ayuda de un experto: el coste de diversos trámites podría comerse el potencial ahorro.

¿Por qué “saltan los plomos cuando tengo invitados a cenar?

¿Por qué se va la luz si tengo el aire encendido y paso la aspiradora?

¿Por qué no puedo poner la lavadora cuando hay una tarta en el horno?

La respuesta a estas preguntas no es un poltergeist, es la potencia eléctrica.  

¿Qué es la potencia eléctrica?

La potencia es la cantidad de kilovatios (kW) que puedes pedirle simultáneamente a la red eléctrica de tu casa. Por ejemplo: si tienes la calefacción eléctrica encendida, haces una lavadora y pones el horno, tu casa estará exigiendo entre 4 y 6,9 kW aproximadamente. Si tú has contratado menos de 4 kW, lo más probable es que te quedes a oscuras hasta que apagues la lavadora, el horno o la calefacción.

Cuanta más potencia tengas, más aparatos eléctricos podrás encender al mismo tiempo. Pero cuanta más potencia tengas, más pagarás cada mes, ya que tu factura eléctrica se divide en consumo (que puedes controlar siendo más eficiente) y potencia (que es un coste fijo y aumenta según los kW que contrates). 

Lo que importa es el número de electrodomésticos

A la hora de contratar la potencia eléctrica hay que tener en cuenta muchos factores, pero el más importante es el número de electrodomésticos que se utilizan de manera cotidiana.

Que tengas una casa grande (o pequeña) no es importante, ya que es posible vivir en muchos metros cuadrados con pocos electrodomésticos y en lugares mínimos con muchos. Lo que marca la diferencia a la hora de hablar de potencia son aspectos como que la calefacción sea eléctrica, por ejemplo. 

Para saber si necesitas más o menos potencia no importa el tamaño de tu casa. Lo que importa es el número de electrodomésticos y si quieres utilizarlos a la vez.

Regla nº1: más potencia es más gasto

Cuanto mayor sea tu potencia, mayor será el importe fijo que pagarás cada mes. Por eso reducir una potencia innecesariamente alta es una de tus grandes posibilidades para recortar la factura.

Pero ¿cuál es la potencia que tienes contratada actualmente? Si eres cliente de Endesa, solo tienes que entrar en tu Área de Cliente para saberlo (tendrás que logarte y, si aún no lo has hecho, registrarte). 

Regla nº2: menos potencia no siempre es más ahorro

No hay duda de que reducir la potencia te puede hacer ahorrar: unos 50 euros al año por cada kW que bajes. Pero todo este ahorro se esfuma si, tras bajarla, te quedas corto. Eso podría dejarte sin luz al encender varios electrodomésticos a la vez.

Nadie quiere vivir al límite de la potencia soportando que te salte el ICP cada vez que te pones en modo multitarea. Por ejemplo: te quedas sin luz por encender el horno al mismo tiempo que pones una lavadora. Quedarse corto de potencia puede ser así de incómodo.

Si ocurriese esto, tendrías que pedir una subida de potencia que te costaría dinero. En el mejor de los casos, hablamos de que pagarías en torno a 50 euros por volver a subir la potencia. En el peor, más de 200. Dependiendo de tu situación, el ahorro por bajar la potencia podría anularse e incluso acabar saliéndote caro.

Las 3 posibles situaciones con la potencia: pasarse y pagar demasiado; quedarse corto y que se vaya la luz; o encontrar el equilibrio

Regla nº3: tú decides, pero infórmate bien

A la hora de subir la potencia, existe un límite marcado por razones de seguridad. Es decir: no todas las instalaciones eléctricas soportan potencias elevadas. Si necesitas más de lo que tu límite permite, tendrás que renovar la instalación.

A la hora de bajar la potencia, tú tienes la última palabra. Pero ten en cuenta que si te acabas quedando corto de potencia serás tú quien sufrirá las incomodidades.

Si te pasas bajando la potencia, el coste de volver a subirla se comerá todo tu ahorro.

¿Quién elige la potencia?

Los consumidores son los encargados de acordar con la compañía la potencia que desean contratar. Pueden modificar la potencia según sus necesidades, aunque en principio la distribuidora solo está obligada a aceptar un cambio al año.

Con lo cual, tú decides la potencia que contratas. Pero tal y como te estamos contando, hazlo con cabeza y sin apresurarte.

Cómo calcular la potencia que necesitas

La lógica para elegir tu potencia es sencilla: tienes que calcular el máximo de kW que vas a exigirle a tu red al mismo tiempo. Tienes que adelantarte a lo que puede pasar y pensar en esas situaciones en las que vas a necesitar poner tus electrodomésticos a tope. ¿En qué situación enciendes un mayor número de ellos a la vez?

Hay cosas a las que podrás renunciar y otras a las que no. Por ejemplo: quizás puedes esperar a poner la lavadora, posponerlo para cuando esté todo más tranquilo. Quizás no. Por ejemplo: quizás pasas demasiado calor en verano y necesitas encender tres aparatos de aire acondicionado al mismo tiempo mientras preparas tu comida en el horno.

Haz tus cálculos. Tu objetivo es encontrar la cifra de kW más alta que vas a pedirle a tu instalación eléctrica. Cuando la tengas, ya sabes cuánta potencia contratar. Y recuerda: si la sobrepasas, “saltarán los plomos”.

A continuación puedes ver la potencia aproximada que necesita cada electrodoméstico cuando lo enciendes:

  • Calefacción eléctrica: 1 - 2,5 kW
  • Lavavajillas: 1,5 - 2,2 kW
  • Lavadora: 1,5 - 2,2 kW
  • Horno: 1,5 - 2,2 kW
  • Cocina vitrocerámica: 0,9 - 2 kW
  • Aire acondicionado (cada aparato o split): 0,9 - 2 kW
  • Microondas: 0,9 - 1,5kW
  • Calefacción bajo consumo: 0,4 - 0,8 kW
  • Frigorífico: 0,25 - 0,35 kW
  • Televisor: 0,15 - 0,4 kW

Cómo saber si tienes más potencia de la que necesitas

Para saber si tienes mucha más potencia de la que realmente necesitas existe un truco casero que no suele fallar. Enciende todos los aparatos eléctricos de tu casa. No olvides cada uno de los split de aire acondicionado, el horno y los fuegos si es que son eléctricos, incluso el aspirador. Si vas encendiendo uno tras otro y Interruptor de Control de Potencia (ICP) no salta, es probable que tengas más potencia de la necesaria.

Si este es tu caso, tus facturas de la luz son innecesariamente altas. Estás pagando por algo que no usas nunca o casi nunca, un exceso de kW que se refleja cada mes en lo que pagas. Te interesa modificar la potencia para bajarla, pero nunca lo hagas de manera apresurada sino midiendo bien tu decisión.

Pide ayuda a los profesionales

Si crees que tu potencia no es la adecuada, te recomendamos pedir asesoramiento técnico sin compromiso a un instalador autorizado de Endesa, quien cotejará los antecedentes de tu propiedad y valorará todas las necesidades con el mínimo detalle.

En el siguiente formulario escoge tipo “Consulta”, categoría “Asesoramiento” y asunto “Dudas con la potencia que necesito”:

Aprovecha para reducir también tu consumo

La potencia es una de las dos grandes patas de tu factura. La otra es el consumo, que puede variar considerablemente de un mes a otro según la vida que lleves. En Endesa ponemos a tu disposición las mejores tarifas.

Si la potencia que tienes (o que te conviene) es igual o inferior a 10 kW, te recomendamos Tempo Happy, una tarifa que te permite elegir 2 horas al día, 1 día a la semana o las 50 horas de mayor consumo y durante el periodo elegido pagar cero euros por tu consumo eléctrico.

Si la potencia que tienes (o que te conviene) es superior a 10 kW, visita nuestro catálogo especializado.  

No decidas sin pensarlo bien antes

La potencia es el término fijo de tu factura, algo que vas a pagar todos los meses. Precisamente por eso, subirla o bajarla no es una decisión que puedas tomar a la ligera.

Los gastos inesperados pueden venir de varios frentes, entre ellos el del boletín eléctrico o Certificado de Instalación Eléctrica (CIE). Con ocasión de una modificación de potencia tu distribuidora puede notificarte que necesitas un nuevo boletín, lo que te costará aproximadamente entre 100 y 150 euros.

Si necesitas subir potencia, a estos gastos tendrías que sumar unos 45 euros por cada kW que decidas subir. Si hablamos de bajarla, te saldrá aproximadamente por 11 euros sin importar cuánto la bajes. Además de todo esto, tu distribuidora podría repercutirte otras gestiones o depósito y ponerte problemas si ya has hecho algún otro cambio de potencia durante el mismo año.

Por todas estas razones, no te lances despreocupadamente a bajar la potencia en busca del ahorro. Es absolutamente cierto: cuanta menos potencia tengas, menos pagarás. Además, este concepto es de los que más pesan en tu factura. Pero también es absolutamente cierto que si te quedas corto de potencia te verás obligado a volverla a subir. Y ese trámite puede complicarse y acabar saliéndote caro.

La clave al elegir potencia es encontrar un equilibrio entre el ahorro y tu bienestar.