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Endesa - Luz, gas, personas

Cómo contaminar menos en tu vida diaria

Publicado el 20 mayo 2019

Nuestra intención como seres humanos es dejar huella en este mundo. Sin embargo, no todas las huellas son buenas. La de carbono es una mancha que empaña nuestro paso por el planeta.

La huella de carbono es la marca que dejamos en la Tierra a través de nuestras emisiones (directas o indirectas) de gases con efecto invernadero. Se mide en toneladas de CO2 emitidas a la atmósfera y dice poco a favor de nuestra civilización.

No todo es culpa de inmensas máquinas y grandes corporaciones. Tú también contaminas. Sí, tú con tu vida cotidiana vas dejando un rastro mediante pequeñas acciones diarias y contribuyendo a incrementar la cifra global de CO2 presente en nuestro medio ambiente.

Entre todos (unos mucho más, otro menos) ponemos en peligro la sostenibilidad del planeta. Desde el uso de una bolsa de plástico a rociarnos con un desodorante hay infinidad de cosas que hacemos, casi sin percibirlas, y que están contribuyendo de una forma constante al deterioro del medio ambiente.

Un hogar español medio, entre todas sus actividades, emite más de 12 toneladas de CO2 a la atmósfera cada año.

Cómo saber cuánto estás contaminando

En la mayoría de los casos podemos hacer una gran contribución personal ordenando nuestras costumbres y descartando de nuestra vida aquellas que son prescindibles o sustituibles por otras que no tengan la misma repercusión en el medio ambiente.

Antes de pasar a ver cómo podemos reducir nuestra mancha, sería interesante poder determinar, de forma sencilla, cuál es nuestra contribución anual a las emisiones de CO2 en la atmósfera.

Sorprende comprobar cómo nuestra vivienda, solo con el consumo eléctrico y sin otras fuentes de energía, puede generar unas emisiones de CO2 equivalentes a más de 3 toneladas, en el caso de una sola persona, o cómo un vehículo de tipo medio que circule unos 15.000 Km al año puede emitir 2,5 toneladas.

Cómo podemos contribuir a la sostenibilidad

Antes de hacer estos cálculos parecía que una tonelada de CO2 fuese una cifra de emisiones que solo pudiésemos alcanzar entre muchos y, sin embargo, hemos podido comprobar el importante impacto individual de nuestras acciones.

Pero si estas son capaces de repercutir con cifras tan importantes en el bienestar de nuestro planeta, parece evidente que si las corregimos se producirá un efecto de reducción de igual magnitud.

Si queremos más planeta, tenemos que cortar por algún lado. Necesitamos menos consumo de estos 3 elementos:

1. Menos energía

Aunque la electricidad es una de las energías menos contaminantes, también es de las más utilizadas, y eso provoca que nuestra vida este plagada de rutinas en las que estamos generando un consumo que podríamos evitar.

  • Pon la lavadora y el lavavajillas siempre a plena carga. Evita usar la secadora.
  • Utiliza regletas eléctricas con interruptor para dejar a cero un consumo fantasma que te está costando 5 euros al mes.
  • Usa un termo para mantener las bebidas calientes, en lugar de recalentarlas con microondas o vitrocerámica.
  • Si aún no lo has hecho, pásate a las bombillas LED.
  • Asegúrate de que tu frigorífico está lejos de fuentes de calor y limpio (sin rastros de hielo). No metas alimentos calientes en la nevera.
  • Duchas rápidas en lugar de baños largos.
  • Modera la calefacción: bajar la temperatura solo un grado supone 300 Kg menos de emisiones de CO2.
  • Modera el aire acondicionado: un consumo de 1 kWh supone unas emisiones de 650 gramos de CO2 en el mismo tiempo.
  • Busca siempre electrodomésticos y aparatos con la mejor eficiencia energética posible.

2. Menos plástico

Los plásticos y microplásticos, además de generar altas emisiones de gases nocivos en sus procesos de elaboración, son prácticamente indestructibles y causan un gran impacto en los ecosistemas. Por eso debemos:

  • Reciclar: todos los plásticos al contenedor amarillo.
  • Usar únicamente bolsas de papel o de tela, en la medida de lo posible reutilizables.
  • Al hacer la compra, preferir siempre productos envasados en cartón, metal o cristal. Si es inevitable comprar envases de plástico, decantarse por los de mayor capacidad, ya que contamina menos fabricar una botella de 1,5 litros que una de 0,5 litros.

3. Menos combustibles fósiles

Buena parte de las emisiones de CO2 a la atmósfera provienen de los tubos de escape. En concreto, el automóvil propulsado con combustibles fósiles (gasolina, diésel) es el vehículo menos eficiente, al ser el que más emisiones genera por cada viajero transportado:

  • Usar vehículos no-contaminantes: bicicletas y patinetes, o el transporte público en aquellos casos y ciudades en los que se han habilitado flotas de bajas o cero emisiones.
  • Evitar el coche para trayectos cortos y mantenerlo en buen estado para que sus emisiones se ajusten a lo diseñado por el fabricante.
  • En la medida de lo posible, pasarnos a vehículos eléctricos o híbridos.

El coche eléctrico es, sin duda, el futuro de la sostenibilidad. En Endesa ya contamos con una tarifa 100% verde específicamente pensada para que recargues tu coche eléctrico en las horas más baratas: