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Endesa - Luz, gas, personas

La movilidad eléctrica puede salvar su empresa

Publicado el 15 marzo 2019

El compromiso de las empresas con la reducción de su huella medioambiental crece cada día. Esta tendencia se va a acentuar en los próximos años y, pese a lo que algunos piensan, no supone una dificultad sino una auténtica oportunidad de negocio.

Queda claro que la sociedad en su conjunto empieza a ser consciente de la urgencia de adoptar políticas medioambientales más estrictas. Y que parte importante de estas medidas afecta de manera directa a la actividad empresarial. Nuevas reglas para todas las empresas, nuevas multas.

Dentro de estos compromisos, la movilidad eléctrica se presenta como un motor imprescindible. Pero no hablamos de algo que hay que hacer por obligación. Hablamos de nuevas tecnologías que, bien gestionadas, pueden reportar beneficios inmediatos a las empresas que se atrevan a transformar sus flotas.

Estos beneficios harán que los audaces sean más competitivos, mediante un ahorro directo y mediante la posibilidad de mejorar servicios allí donde los conservadores no podrán.

Es decir: el reto se presenta con premio para los valientes. Cumplir la normativa e incrementar los beneficios al mismo tiempo. Y por si esto fuera poco, hay una tercera ganancia en el horizonte: la inversión en movilidad eléctrica genera un importante incremento de la reputación de marca. Esto se puede ver (y medir) tanto internamente (sensación percibida entre el personal) (como externamente) (imagen pública).

Pasarse a la movilidad eléctrica supone un 3 en 1 para las empresas: adelantarse a la normativa, incrementar beneficios y mejorar la reputación de marca.

Momento de la verdad para reparto y distribución

Las principales ciudades europeas están cerrando sus centros históricos a buena parte de los vehículos de combustión. Este camino, que en España ya han emprendido tanto Madrid como Barcelona, va a ser seguido en breve por muchas otras urbes en todos los países.

De primeras parece un obstáculo y, de hecho, numerosas empresas se están viendo seriamente afectadas por estas restricciones. El reparto y la distribución de productos se ve limitado a unos horarios muy restringidos. Esto provoca un cierto colapso, grandes pérdidas de tiempo, retrasos y costes añadidos. Además, supone en muchos casos, un deterioro grave del servicio al cliente.

Pero ¿por qué quedarse trabados en el obstáculo? No es un bache sino una rampa sobre la que tomar impulso. El entorno urbano es un medio en el que el vehículo eléctrico se desenvuelve a la perfección. Muchas de las empresas que tienen servicios de reparto a domicilio no han tardado en migrar sus flotas hacia una solución eléctrica. Las motos eléctricas han sido las que más rápidamente se han introducido. Aquellos que tengan miedo y se demoren en dar el salto, podrán tropezar gravemente.

El pequeño escúter mantiene la gran flexibilidad de sus hermanos de gasolina, unas prestaciones en velocidad y potencia muy similares, es mucho menos ruidoso, más limpio y su consumo es muy inferior al de una motocicleta de combustión. Y lo que es fundamental: permite circular libremente por toda la ciudad.

En las ciudades son numerosas las empresas que sin un reparto o distribución a domicilio desaparecerían. El servicio es un componente incorporado a su producto de forma esencial. Fijémonos en las cadenas de comida a domicilio, por ejemplo. Y para una empresa de mensajería urgente sería inviable un reparto limitado por zonas en las que no puedan circular. Para estas incluso la solución de las bicicletas eléctricas para sus repartidores ha sido una opción más que eficaz.

Del mismo modo, los automóviles y furgonetas de reparto eléctricas se hacen imprescindibles para las medianas y pequeñas empresas de logística y distribución. Les permiten una mayor capacidad de carga y autonomía, pudiendo establecer rutas de mayor recorrido para un mismo vehículo.

Además, se benefician de no estar sujetas a unos horarios restringidos de acceso, de una reducción de los costes (combustibles + mantenimiento) y del efecto sobre su reputación, demostrando su compromiso social.

Todas las empresas que dependen del reparto motorizado se encuentran ante un reto vital: ser o no ser eléctrico, esa es la cuestión.

Oportunidad de oro para todos los comerciales

Sería ingenuo pensar que esta revolución afecta solo a las empresas que cuentan con flotas de reparto y distribución. Las empresas que mantienen una importante inversión en recursos humanos comerciales se ven igualmente impactadas. Si los equipos de ventas no pueden visitar fácilmente a los clientes y hacer las demostraciones de productos oportunas, los resultados caerán en picado.

De nuevo un aparente obstáculo. De nuevo una oportunidad. Con la incorporación de flotas de automóviles ligeros eléctricos este problema no solo se resuelve, sino que incrementa la capacidad del equipo. Esto es así porque con el cierre a la circulación a otro tipo de vehículos en determinadas áreas se han provocado dos efectos muy claros:

  • Ha mejorado el flujo de circulación al disminuir el número de vehículos moviéndose en las calles.

  • Ha mejorado el aparcamiento en las zonas de acceso restringido. De esta forma, los comerciales pueden aparcar muy próximos a la ubicación de los clientes.

Todo esto se traduce en tiempo de trabajo efectivo y de rendimiento. Se consigue así optimizar un recurso tan importante como es el humano, acercando su rendimiento efectivo al 100 %.

Pero, además, se genera un doble ahorro:

  • Ahorro en combustibles y mantenimiento.

  • Ahorro en tasas de aparcamiento.

El e-sharing, que consiste en la incorporación de las empresas de flotas de vehículos eléctricos compartidos por sus trabajadores, es la fórmula que más se está imponiendo entre las empresas para experimentar progresivamente con esta traslación y ver sus resultados en eficiencia y ahorro.

Consiste en adquirir flotas de vehículos, generalmente mediante fórmulas de renting, y ponerlas ordenadamente a disposición de sus trabajadores sin una asignación directa del vehículo, sino siendo compartidos todos los vehículos. Se trata de contar siempre con un vehículo para el trabajador que lo necesite. Se aprovechan así otros beneficios añadidos, como los fiscales y las subvenciones a este tipo de automóviles.

Descubre cómo Endesa le puede ayudar a afrontar estos retos:

La movilidad eléctrica es la revolución de los comerciales: mejorar el servicio al cliente y al mismo tiempo ahorrar en costes de combustible y aparcamiento.