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Endesa - Luz, gas, personas

Cómo calcular tu huella de carbono

Publicado el 21 AGOSTO 2017

La huella de carbono mide la cantidad de gases de efecto invernadero que emitimos a la atmósfera. Puede calcularse para una empresa, pero también para una persona. Contaminas más de lo que crees.

Puede que hayas escuchado hablar alguna vez de la huella de carbono. Se refiere al número de emisiones de dióxido de carbono (CO2 para que nos entendamos) y otros gases de efecto invernadero que cada persona, empresa, producto o servicio envía a la atmósfera. ¿O pensabas que solo las grandes industrias contaminan? ¡Tú también lo haces! 

Cada hogar español emite anualmente una media de 12,5 toneladas de gases de efecto invernadero. Una cantidad que sigue en aumento pese a la crisis económica, con incrementos de casi el 25% en las últimas dos décadas. La mayor parte de toda esta contaminación tiene que ver con el consumo de energía: electricidad, gas y gasolina/diesel. 

Pero más allá de las medias existen grandes diferencias entre la huella de una empresa y la de otra, o entre la huella de una persona y la de otra. El nivel de emisiones contaminantes varía según las rutinas y comportamientos. Todo esto se puede medir y tiene una lógica. Piénsalo bien. ¿Cuánto coges el coche? ¿Tienes alguna idea de cuántos kWh de electricidad consumes al mes? ¿Reciclas todo, solo un poco o nada en absoluto? 

¿Cuál es tu huella de carbono?

Solo conociendo tu huella de carbono podrás hacerte a la idea del daño que tú y solo tú le estás haciendo al planeta. Es el primer paso para concienciarte e intentar reducirla todo lo que sea posible (aunque tu paso por este mundo siempre va a dejar una cierta huella). Es el primer paso para modificar tus rutinas y convertirte en mejor inquilino del planeta Tierra. 

Hay muchas maneras de medir la huella de carbono y, evidentemente, no se hace igual para un país que para una empresa o para un individuo. Ni siquiera existe un consenso sobre los factores a considerar y los que se pueden descartar. Por lo general se suelen tomar mediciones mensuales o anuales, destacándose variables como las siguientes: 

  • Cuánta energía consumes en tu casa (electricidad, gas, butano, propano, carbón, pellets...).
  • Cuáles son tus hábitos de transporte (a pie, coche para ti solo o compartiéndolo con otros, bici, transporte público, si coges pocos o muchos aviones...).
  • Los alimentos que compras y tu dieta cotidiana (producir y transportar algunos alimentos -por ejemplo la carne- tiene mucho más impacto medioambiental que producir otros). 
  • Otros hábitos.

Para conocer cuántos gases de efecto invernadero emites puedes echar mano de las distintas calculadoras que el dios Internet y su profeta Google ponen a tu disposición. ¡Alabados sean! 

No solo las empresas contaminan. Tú también. ¡Borra tus huellas!

Dale a la calculadora

Para calcular tu huella individual, te recomendamos sin duda la calculadora de Twenergy. Respondes preguntas sencillas sobre tu casa y en unos pocos clics sabes cuántas toneladas de CO2 emites al año y si esto es más o menos que la media nacional.

Otra de las más populares y completas es Carbon Footprint. Te permite escoger el lapso que quieres medir (mínimo un mes) y te indica un objetivo con áreas a mejorar para reducir tu huella de carbono. 

Reduce tu huella de carbono

Una vez que tengas el diagnóstico -tu huella de carbono- ya puedes empezar a reducirla. Al principio puede parecer una tarea enorme, pero lo importante es recordar que bastan unos pequeños gestos para disminuir considerablemente tu impacto medioambiental: 

  • 1. Desconecta todos los electrodomésticos que no utilices. Algunos de los electrodomésticos de tu casa consumen más de lo que crees y no en todos los casos es necesario que estén siempre enchufados. No te pedimos que desenchufes el frigorífico (a no ser que te cojas unas largas vacaciones), pero ¿qué sentido tiene tener en stand-by la tele y el DVD y la minicadena y el portátil? ¿Por qué tener enchufados tres o cuatro cargadores que no están conectados a ningún móvil ni tablet? Y mejor no hablar de dejarse encendidas las luces de habitaciones en las que no hay nadie. Este frente de batalla es fundamental y además de reducir tu huella de carbono te ayudará a ahorrar en tu factura eléctrica.  
  • 2. Limpia la nevera. Parece una tontería, pero cuantas más bolsas de plástico y paquetes haya en tu frigorífico más consumo eléctrico generas, ya que el aparato necesita más potencia para enfriar los alimentos. 
  • 3. Utiliza transportes ecológicos. Siempre que puedas deja aparcado el coche o la moto y utiliza tus propias piernas o una bicicleta para llegar a tu destino. Si hablamos de distancias exageradas, elige el transporte público (y exige a tu ayuntamiento que renueve su flota de buses para que sean más ecológicos).  
  • 4. Recicla. No tienes excusa y no serás tan cínico como para escudarte en esa leyenda urbana que dice que después lo mezclan todo. Es mentira y existe todo un circuito estructurado de recogida y reciclaje para el vidrio, el cartón/papel, los plásticos, las pilas, las medicinas... Ya de paso, cuando salgas a la compra llévate contigo una bolsa de tela o un carrito para no tener que usar innecesariamente bolsas de plástico. 

Ya sabes lo que es la huella de carbono. Ya sabes cómo reducirla. Ahora solo falta que aportes tu granito de arena. Entre todos podemos levantar una montaña y mejorar nuestro ecosistema.

Si uno no modifica su rutina, este mundo no cambia. Si todos lo hacemos, crearemos un mundo nuevo.